domingo, 25 de enero de 2009

Alfredo Ramos, Olivares y su opinión de capitán...


Teniendo en cuenta la historia del equipo de baloncesto de Olivares y las condiciones en las que se desarrollan siempre nuestras temporadas, ésta, la 2003/04, tampoco empezaba de forma distinta. Nadie apostaba nada por nosotros. La temporada la empezábamos con algunos jugadores menos y, por lo tanto, con más incertidumbre si cabe.

No obstante, había una pequeña gran diferencia: el gran trabajo realizado durante la temporada anterior. La temporada 2002/03 suponía un cambio radical en nuestra forma de entrenar, jugar y trabajar. Nos encontramos con un entrenador que no era de Olivares, no lo conocíamos y, por lo tanto, al contrario que en temporadas anteriores, era él quién imponía sus reglas, sus formas y su experiencia sobre el equipo.

Asumir la nueva forma de entrenar y trabajar no fue nada fácil, hizo falta una mentalización y un sacrificio importantes: aguantar broncas, correr y entrenar hasta la extenuación, derrotas,... que sólo pudimos superar en la temporada siguiente y en el partido clave en Lebrija, donde se vio recompensado todo el trabajo, la disciplina y la confianza que depositó en nosotros un gran entrenador.

Se trata del entrenador que todos hubiésemos deseado tener cuando éramos cadetes. Muy detallista, competitivo, didáctico y con mentalidad de campeón. Ingredientes fundamentales que calaron profundamente en la mayoría de los jugadores del club.

Lo conseguido en estas dos temporadas es un hito en la historia del C.B. Olivares. Un tercer puesto en la primera provincial y, lo más importante, el excelente nivel de juego conseguido hacen que sea difícil olvidar la temporada, cada uno de los componentes del equipo y, sobre todo, su entrenador. Gracias Nico.

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